La inteligencia Colectiva y las mixobacterias

En varios sitios ya he hablado de cómo las hormigas, abejas y termitas cooperan para realizar verdaderas obras maestras de la optimización de ruta, búsqueda de alimento coordinado y arquitectura a niveles muy complejos. Por ejemplo aquí; https://hablandodeciencia.com/espacios-compartidos-chalecos-y-oficinas/ o aquí: https://hablandodeciencia.com/termitas-inteligencia-artificial-colectivo/.

Y no son las únicas, ya que aún podemos reducir la lupa un poco más y fijarnos en las mixobacterias, un ejemplo de cómo la cooperación puede llevar a formas de organización muy complejas.
Estas bacterias no viven aisladas: cuando las condiciones lo permiten, se deslizan unas junto a otras y forman 𝗲𝗻𝗷𝗮𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀, que coordinar su movimiento y potenciar su capacidad de digerir materia orgánica.
En conjunto, funcionan casi como un superorganismo, ya que concentran y sincronizan la acción de sus enzimas digestivas para alimentarse con mayor eficacia.
Pero, ¿qué pasa cuando los nutrientes disminuyen?

En lugar de dispersarse sin rumbo, las mixobacterias empiezan con la formación de 𝗰𝘂𝗲𝗿𝗽𝗼𝘀 𝗳𝗿𝘂𝗰𝘁í𝗳𝗲𝗿𝗼𝘀 (en la foto). En estas estructuras, decenas de miles de células se agrupan y adoptan una organización que recuerda a pequeños árboles en miniatura. Dentro de ellos, algunas células se transforman en mixosporas, resistentes y adaptadas para sobrevivir largos periodos de escasez.
Cuando el entorno vuelve a ser favorable, esas mixosporas germinan y dan origen a nuevos enjambres, reiniciando el ciclo.
El comportamiento grupal de estas bacterias no obedece a un plan que actúe de manera centralizada (mediante un mecanismo llamado 𝘲𝘶𝘰𝘳𝘶𝘮 𝘴𝘦𝘯𝘴𝘪𝘯𝘨), habiendo un cerebro que coordine todas las bacterias.
La pregunta es: ¿podemos los humanos organizarnos de esta forma descentralizada? ¿Sería conveniente hacerlo de esta forma?

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